Cáncer cero en el trabajo | 4 agosto 2020.

Cáncer cero en el trabajo

Campaña sindical para prevenir el cáncer laboral

El movimiento obrero cuenta con una larga tradición de luchas, primero por la dignificación y luego por la mejora de las condiciones de vida y de trabajo de los trabajadores. Unas condiciones de vida y de trabajo que explican las diferencias de mortalidad y de esperanza de vida que se dan entre las diferentes clases sociales. Las desigualdades sociales también se muestran en la diferente exposición a agentes cancerígenos y en la mortalidad por cáncer según el nivel de ingreso o la clase social a la que se pertenece.

Actualmente el cáncer es la enfermedad que más contribuye a la mortalidad y a la disminución de la esperanza de vida del conjunto de la población. El cáncer se ha convertido en la plaga de nuestros días. En España en el año 2008 casi 200.000 personas fueron diagnosticadas de cáncer y murieron algo más de 100.000 personas (unos 66.000 hombres y 38.000 mujeres) y se espera que estas cifras continúen en ascenso. Más de un millón y medio de personas padecen cáncer en este momento en España. La OIT estima que anualmente se producen 100.000 muertes en todo el mundo solo por exposición al amianto.

Una parte de estos cánceres tienen su origen en exposiciones laborales, aunque esto no aparezca recogido en las estadísticas oficiales de Enfermedades Profesionales, que reconocen únicamente unos cuantos casos al año. Sin embargo, las estimaciones más recientes y fiables indican que al menos una de cada diez muertes por cáncer tiene un origen laboral, lo cuál se traduce en unas 10.000 muertes por cáncer laboral cada año en España.

Según el Sistema de información de exposición ocupacional a cancerígenos (Carex 2004) el 25% de la población laboral española ha estado expuesta en los últimos años a agentes cancerígenos, una cifra que se habrá reducido al 19% después de aprobada la ley de medidas sanitarias frente al tabaquismo. Pero la exposición no se da con la misma frecuencia en las diferentes categorías profesionales. Tampoco es homogénea en las diferentes actividades. Un importante estudio de seguimiento de pacientes con cáncer en tres hospitales de los alrededores de París pone de manifiesto que la exposición a cancerígenos es más frecuente en los trabajadores que desempeñan tareas de producción, mantenimiento y reparación en la industria, en los trabajadores de la construcción y de la limpieza y gestión de residuos.

También la exposición de los trabajadores y trabajadoras a cancerígenos y otras sustancias tóxicas, como los disruptores endocrinos, es una de las causas del cáncer infantil, cuyo importante incremento en España debería ser motivo de alarma para las autoridades sanitarias.

Cuando los cancerígenos dejan el lugar de trabajo ponen en riesgo a quienes entran en contacto con ellos, a través de la contaminación de las aguas y del aire, de los productos que consumimos y a través de la ropa de trabajo contaminada que llega a nuestros hogares.

En los medios de comunicación aparecen a diario noticias relacionadas con nuevos descubrimientos sobre el origen de la enfermedad y su tratamiento, reflejo de los enormes recursos dedicados a combatir el cáncer. Sin embargo solamente una pequeña parte de los mismos se dedica a la prevención. Las campañas preventivas públicas, por otra parte, ponen sistemáticamente el énfasis en los factores de riesgo individuales: tabaco, alcohol, dieta y falta de ejercicio factores genéticos, olvidando o relegando a un segundo plano las causas laborales y medioambientales del cáncer.

De los 375 agentes cancerígenos reconocidos por la Agencia Internacional del Cáncer (IARC), casi la mitad, 173 son cancerígenos laborales. Entre ellos y en primer lugar el amianto, del que se estima que ha producido y producirá millones de muertes en todo el mundo. Pero también otras partículas en forma de polvo como la sílice y el polvo de madera; metales y compuestos de arsénico, cadmio y níkel; sustancias como el benceno, alquitranes y aceites minerales; monómeros como el cloruro de vinilo; aminas aromáticas como la bencidina y la naftilamina; plaguicidas como el paraquat y el benomilo; hidrocarburos como el naftaleno y el tricloroetileno; y muchos otros. La IARC reconoce además la existencia de 18 ocupaciones en las que se ha demostrado un exceso de cáncer en relación con la población general, pero en las que no se ha podido identificar un agente causal específico. Entre ellas se encuentran las industrias del aluminio, del cuero y calzado, del mueble, del caucho, textil y la industria de la impresión.

Nos mueve el convencimiento de que todos los cánceres laborales son prevenibles. La experiencia de sindicatos de otros países y la propia de CCOO nos dice que es posible, e incluso relativamente fácil en ocasiones, eliminar muchos cancerígenos de los lugares de trabajo.

La legislación en materia de prevención de riesgos laborales es suficientemente clara al respecto, la primera obligación del empresario es eliminar o sustituir los agentes (RD.665/97 art.4)

No obstante, la experiencia muestra que solo con la acción legislativa es imposible conseguir objetivos sociales tan ambiciosos como sería la eliminación y radical reducción del uso de agentes cancerígenos. De hecho, la aplicación del Reglamento REACH (reglamento que regula el registro, la evaluación, la autorización y la restricción de las sustancias y preparados químicos) está produciendo unos pobres resultados en el capítulo de la retirada del mercado de las sustancias más preocupantes como los cancerígenos, mediante el mecanismo de autorización: hasta el momento solamente 6 sustancias forman parte de la lista de sustancias sometidas a autorización.

Para eliminar los cancerígenos de nuestro trabajo y nuestras vidas se necesitan aunar muchas voluntades. Será necesaria una alianza muy amplia que incluya a las administraciones públicas y a la sociedad civil, los empresarios responsables con la salud laboral y la salud pública, los sindicatos, las sociedades científicas y profesionales, las asociaciones de afectados, los ecologistas y otras ONGs.

La I Conferencia Internacional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre "Determinantes ambientales y laborales del cáncer: intervenciones para la atención primaria", después de declarar que "las intervenciones ambientales y laborales son una clave para reducir la incidencia del cáncer, pueden ser efectivas y contribuir al bienestar de la comunidad" realiza un llamamiento a los gobiernos para que, entre otros medios, "implementen medidas preventivas ambientales y laborales basadas en la evidencia, como parte de la legislación y las políticas, creando sinergias entre los programas de salud pública y en colaboración con las ONGs y las instituciones públicas y privadas".

La Secretaría de Salud Laboral de la Confederación Sindical de CCOO ha decidido impulsar una campaña de prevención del cáncer en el trabajo con los objetivos de eliminar o reducir el uso de agentes cancerígenos en los lugares de trabajo y conseguir acuerdos a nivel de empresa y sector para la eliminación de cancerígenos en los procesos productivos. Para ello va a contar con la movilización, por estos objetivos, de los cuadros sindicales y de los delegados de prevención y, también, buscará tejer una amplia red de alianzas y apoyos públicos, profesionales y ciudadanos.

 

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